El panorama del empleo formal no es más alentador. Según los datos desestacionalizados del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en febrero de 2026 (último dato disponible al momento de publicación del informe) aproximadamente 10 millones de personas eran trabajadores asalariados registrados en la seguridad social, incluyendo los sectores privado, público y casas particulares.
Luego de 9 meses consecutivos de caída, el empleo asalariado formal total registró en febrero una variación positiva de apenas 8.000 puestos respecto del mes anterior. Sin embargo, esa leve recuperación estadística no alcanza para disimular la magnitud del daño: el empleo asalariado formal total representaba en ese mes una pérdida de
106.000 puestos respecto de febrero de 2025, y de 290.000 puestos respecto de noviembre de 2023, equivalente a una caída del 3,0% desde el inicio de la gestión libertaria. Desde enero de 2012, esta evolución ubica al número de asalariados formales en un valor similar al de junio de 2022.
La situación en el sector privado es igualmente crítica.
Se registran 206.000 puestos de trabajo asalariados formales privados menos que en noviembre de 2023. La Industria y el Comercio continúan liderando la destrucción de empleo desde septiembre de 2025, en línea con la contracción del nivel de actividad sectorial. La economista Roxana Maurizio lo señaló en declaraciones públicas: «La industria, a pesar de esta reversión y cambio positivo en empleo asalariado, sigue cayendo con su sendero decreciente y también el comercio.»
Las grandes empresas no compensan a las pequeñasEl informe también revela una dinámica asimétrica según el tamaño de las empresas: las firmas de mayor porte aumentaron el empleo, las medianas no registraron variaciones, y las pequeñas redujeron su dotación. Esta brecha habla de una economía en la que la concentración avanza mientras el tejido de las pymes, motor histórico del empleo en la Argentina, se deteriora sin pausa.
Sectores como la Minería mostraron una variación mensual positiva del empleo en febrero,
luego de 19 meses consecutivos de caída, aunque la comparación interanual sigue arrojando un saldo negativo a pesar del crecimiento sectorial. La Construcción, que en diciembre de 2025 y enero de 2026 había anotado variaciones positivas, no registró cambios en febrero.
Los investigadores advierten, además, que el crecimiento del empleo informal no logra compensar la pérdida de puestos registrados. La informalidad no es una alternativa; es el síntoma de un mercado laboral en retirada.
Una economía que desanda el caminoEl cuadro que dibuja el IIEP tiene una traducción política ineludible. La caída del salario mínimo por debajo del nivel de 2001 no es solo un dato estadístico: es una bisagra histórica que sitúa a la gestión de Milei en el mismo registro que el período previo al mayor colapso económico y social de la historia argentina reciente. Los defensores del modelo libertario podrán alegar que la inflación mensual bajó y que algunos indicadores macroeconómicos mejoraron, pero los datos del IIEP demuestran que ese supuesto orden se construyó sobre el derrumbe sistemático de los ingresos de quienes trabajan.
La combinación de 290.000 puestos de trabajo formal destruidos desde noviembre de 2023, un salario mínimo real que ya no alcanza los niveles de 2001 y una industria y un comercio en contracción configura un modelo de ajuste cuyo costo, como siempre, lo pagan los que menos tienen.
Fuente: El Argentino.
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