El diputado Sergio “Chiqui” Rojas compartió una reflexión a partir de una solicitud realizada por un grupo de estudiantes, quienes pidieron la donación de nueve relojes de pared para su escuela. Según explicó, el pedido llamó su atención en un primer momento, ya que en la actualidad la mayoría de los alumnos cuenta con teléfonos celulares para consultar la hora. Sin embargo, luego conoció la historia detrás de la solicitud: desde hace más de un año, la institución no permite el uso de celulares durante el horario de clases, a raíz de una situación conflictiva generada por grupos de WhatsApp vinculados a “escraches”.
La medida, que surgió como respuesta a un problema que involucró a estudiantes, familias y adultos de la comunidad, generó cambios positivos dentro de la escuela. De acuerdo con lo transmitido por integrantes del centro de estudiantes, la restricción permitió mejorar la concentración, la participación en clase y el rendimiento académico. Rojas también destacó que uno de los aspectos más importantes fue la recuperación de los vínculos cara a cara. En los recreos, los alumnos volvieron a compartir juegos, charlas, bromas y momentos de encuentro en el patio, prácticas que habían sido desplazadas por el uso constante de las pantallas.
El legislador aclaró que no se trata de rechazar la tecnología, sino de reflexionar sobre el lugar que ocupa en la vida cotidiana. En ese sentido, sostuvo que los celulares son herramientas valiosas, pero que el problema aparece cuando dejan de ser un medio y se convierten en el centro permanente de atención. Finalmente, Rojas señaló que los nueve relojes de pared representan mucho más que objetos para marcar la hora. Para el diputado, simbolizan una decisión colectiva orientada a recuperar tiempo para aprender, conversar y fortalecer los vínculos dentro de la comunidad educativa.
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