En la jornada de ayer, estudiantes del ciclo superior vivieron una experiencia diferente, donde el aprendizaje salió del aula y se trasladó a la cocina. Entre pizzas y empanadas, los jóvenes pusieron en práctica habilidades culinarias y compartieron una actividad marcada por el compromiso y el compañerismo. La propuesta permitió trabajar no solo contenidos prácticos, sino también valores fundamentales para la formación integral. Desde la organización de los ingredientes hasta la preparación de los alimentos y la limpieza final, cada etapa fue una oportunidad para fortalecer la responsabilidad, el respeto por las tareas y el trabajo en equipo.
Durante la jornada, la colaboración entre compañeros fue clave. Los estudiantes se organizaron, respetaron los tiempos de elaboración y se ayudaron mutuamente, convirtiendo la actividad en un verdadero espacio de construcción colectiva. Este tipo de experiencias, que trascienden el ámbito tradicional del aula, resultan esenciales para que los aprendizajes sean significativos. A través de ellas, los estudiantes aprenden a convivir, a valorar el esfuerzo propio y el de los demás, y a descubrirse capaces, solidarios y protagonistas.
Desde la institución agradecieron especialmente al profe Gera por llevar adelante estas propuestas que enriquecen la trayectoria educativa y promueven una formación más humana, participativa y cercana.
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