Entre las medidas más criticadas se encuentra la reducción de viajes destinados a estudiantes que deben trasladarse para continuar sus estudios, una decisión que generó preocupación entre familias de la ciudad. A esto se suma el despido de 40 empleados municipales y una fuerte disminución en la entrega de medicamentos, afectando especialmente a sectores vulnerables.
Las críticas también apuntan al incremento salarial otorgado a funcionarios del gabinete, particularmente a los secretarios municipales, en contraste con el discurso oficial que insiste en que “no hay plata”.
Otro foco de controversia es la obra pública. Según señalan desde distintos sectores, gran parte de las obras anunciadas por la actual administración fueron gestionadas durante la gestión del exintendente Rubén Carlos Quain.
En las últimas horas, una nueva polémica se instaló tras conocerse trabajos de pintura en un pequeño tramo de la pared del playón “Ciudad de Florencia”. La intervención habría tenido como objetivo borrar la inscripción que identificaba que la obra fue ejecutada durante la gestión de Rubén Carlos Quain, para reemplazarla por referencias a la actual administración.
Vecinos consideran la medida insólita, especialmente en un contexto de ajustes y restricciones económicas. “Dicen que no hay recursos, pero sí hay plata para borrar nombres y pintar paredes”, expresaron con indignación.
Además, otra de las decisiones que genera rechazo es el cobro por el uso del playón y otros espacios municipales, que anteriormente podían utilizarse sin costo para actividades comunitarias.
Mientras el descontento social crece, la comunidad reclama respuestas y cuestiona si las prioridades de la gestión municipal están realmente alineadas con las necesidades urgentes de los vecinos.
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