El nuevo esquema de concesión incluye la instalación de cinco estaciones de peaje, pero descarta la transformación del corredor en autovía, limitándose únicamente a tareas de mantenimiento.
El Gobierno Nacional, a través de la Resolución 174/2026 de Vialidad Nacional, puso en marcha el proceso de licitación para entregar la Ruta Nacional 11 a manos privadas. La medida, que se extiende por dos décadas, ha generado reacciones encontradas entre los usuarios que esperaban obras de mayor envergadura.
La principal novedad del proyecto, enmarcado en la Etapa III de la Red Federal de Concesiones, es el regreso del cobro de peaje a una traza que llevaba años sin administración privada.
Según el pliego, se instalarán cinco estaciones de cobro automático (sistema TelePase) en puntos estratégicos:
Llambi Campbell (Km 518)
Gobernador Crespo (Km 618)
Vera (Km 722)
Guadalupe Norte (Km 814)
Florencia (Km 927).
Promesas de mantenimiento, pero sin doble vía a pesar de que el reclamo histórico de las comunidades e instituciones de la región se centraba en la necesidad urgente de una autovía —debido al alto flujo de transporte de carga y el elevado índice de siniestralidad—, el contrato de concesión no prevé la duplicación de la calzada.
El plan de obras se limita a lo que se denomina «recuperación y mantenimiento». Esto incluye bacheo profundo, sellado de fisuras, corte de pasto y reposición de luminarias durante el primer año de gestión. La única obra de infraestructura de gran escala mencionada es la reparación estructural del puente sobre el arroyo El Ceibalito.
La apertura de sobres para conocer a las empresas oferentes está programada para el próximo 18 de mayo de 2026. A partir de esa fecha, se definirá el destino de los 497 kilómetros que unen Santa Fe con el límite de Chaco, bajo una premisa que ya genera polémica: los usuarios deberán pagar para circular, pero seguirán transitando por una ruta de mano única.
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